sábado, 25 de noviembre de 2017

AGUA DE RIMA 


Duerme agua rumorosa 
el sueño d la prosa 
q el poeta está cansado; 
hoy sus ojos tienen velos 
d sueño y desconsuelo; 
hoy su pluma se ha apagado. 

Aunqe los pájaros trinen 
su mente ya no define 
lo q desea sentir. 
La luz es un halo difuso, 
su alma un sentido confuso 
q lo empuja a gritar o a huir. 

Como escapado d una tumba 
tanto se alza como se derrumba 
en el vaivén d su lucha 
contra toda la ignorancia 
y la arrogante petulancia 
d un mundo q ya no escucha. 

Así, rima la esperanza 
cuando inclina su balanza 
hacia el rojo d la vida 
y ve en cada profanación 
un grito d revolución 
q vengará sus heridas. 

O así drena la tristeza 
q destila en su cabeza 
violácea melancolía, 
llorando en su aislado trono 
las penas del abandono 
en q se hunden sus días. 

¡Serénense aguas undosas! 
dejen bailar a las diosas 
del harén d la inspiración; 
qizás en sus pliegues d gasa 
se esfumen las cínicas trazas 
d su atroz desesperación. 

Ay,... agua cual río ardiente 
¿cómo es tu secreta fuente? 
q te mantiene cristalino 
con tu risa d centellas 
como traviesas estrellas 
en la calma y el torbellino. 

O tú, agua del estanqe, 
sin q del sueño te arranqe 
ni el mas furioso vendaval, 
dime, ¿cómo te mantienes? 
¿Cómo pura te sostienes 
siempre en tu brillo virginal?. 

Pues yo soy ése poeta 
y siento en mí, mi alma muerta, 
la q arrastro como un lastre 
q me impide todo gozo 
y voy hundiéndome en el pozo 
d mi invisible desastre. 

Somos uno, mas no el mismo, 
y aunqe nos une el abismo 
nos separa un aconcagua, 
él la oda, yo el pragmatismo 
él el oro, yo el lirismo. 
Río y mar; dos almas, un agua. 
(12-9-02/13:12)  

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