miércoles, 22 de noviembre de 2017

MUERTECAZADOR 



El bosqe canta con su voz ocre y crujiente 
sobre el sendero d espinillos en q avanzo, 
en sus ramas los trinos d un día naciente 
y en mi sangre la paz d un buscado descanso  

Allá, los cervatillos, acá los conejos... 
diademas d un dios q parece q aún existe, 
y en las hojas la luz con plateados reflejos 
d un sol estival q con su fuego resiste. 

De pronto, oigo el eco d lejanos disparos... 
El hombre-muerte va sembrando su inmundicia. 
El aire huele a sangre y a feroz desamparo 
q se traduce en risas d sucia malicia,
y el cazador bizarro besa sin reparos 
la cruz a qien consagra su alegre sevicia. 
(2-9-02/17:20)  

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