lunes, 30 de octubre de 2017

INDIADA 

Vivíamos tranqilos en nuestras tolderías, 

la tierra era una madre q nos alimentaba; 
el sol fue nuestro padre q nos acariciaba 
y a dónde nos llamaran guiábamos los días. 

Vivíamos precarios, mas éramos felices, 

no importaba lluvia o frío pues era natural; 
respirar en paz con la vida era nuestro ideal 
y de alguna tonta riña eran las cicatrices. 

Pero vino el invasor y nos empezó a alambrar, 

trajo muerte d sífilis, viruelas y 'moral'; 
en sus purulentas mentes d maldad sin igual 
justificaron en su fé sus ánsias d robar. 
No se conoció nunca en éstas tierras tanto mal 
como el d la Cruz y la Espada para aniqilar. 
(10-8-02/16:57)

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