INDIADA
Vivìamos tranqilos en nuestras tolderìas,
la tierra era una madre q nos alimentaba,
el sol fue nuestro padre q nos acariciaba
y a donde nos llamaran guiàbamos los dìas.
Vivìamos precarios. mas èramos felices;
no importaba lluvia o frìo pues era natural;
respirar en paz con la vida era nuestro ideal
y d alguna tonta riña eran las cicatrices.
Pero vino el invasor y nos empezò a alambrar,
trajo muerte d sìfilis, viruelas y moral
en sus purulentas mentes d maldad confesional;
justificaron en su fè sus ansias d robar.
No se conociò nunca en èstas tierras tanto mal
como el d la cruz y la espada para aniqilar.
(10/8/2002 - 16:57)
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